¿Qué es pensar en imágenes?: Composición

¿Qué es pensar en imágenes?: Composición

La imagen cultural que tenemos del “pensar”, proviene de una mirada esencialista, que considera al pensamiento como un ejercicio meramente racional (Díaz, 2014) que en siglos anteriores pertenecía a la filosofía y que actualmente determina el discurso científico.Sin embargo, la filosofía contemporánea se plantea como un modo de resistencia hacia una comprensión de la   producción filosófica como este ejercicio meramente racional, altamente especulativo y fundamentado en una institucionalidad que lo avala como ejercicio del pensamiento. Esta imagen dogmática del pensamiento (Deleuze, 1962, 2006, 2002) es la que nos hace creer que el concepto de pájaro proviene de las características de su organismo, de su especie; cuando es la composición estética de su postura, la composición de sus colores o texturas; la composición musical de sus canciones: es toda esa vida “no-orgánica” la que nos hace experienciar al pájaro (Deleuze & Guattari, 1993). El concepto de pájaro no existe fuera de la vida, y pensar, sentir y vivir son parte de lo mismo. En oposición a la noción moderna, que considera la producción del conocimiento como un “descubrimiento” de algo que estuvo siempre allí, afuera; Deleuze considera que tanto los científicos, artistas y filósofos no descubren, sino que componen: componen el caos, experimentan y crean. La práctica estética entonces, no refiere a hacer un juicio sobre qué es o no bello, sobre qué es o no de buen gusto, no es una conciencia legisladora (Kant, 1790) sino que es el encuentro con lo nuevo, no nuevo en cuanto a lo que se presenta en superficie como noticia, sino lo que podamos percibir de otro modo, fuera de todo tiempo y de espacio determinado. El arte es un asunto del devenir, está siempre inacabado; por lo que cuando se habla de composición no se trata de alcanzar una forma, sino que una apertura, un pasaje de vida que atraviesa lo vivible y lo vivido (Deleuze & Guattari, 1991).

 

Por eso, cuando hablamos de composición no lo hacemos en un sentido técnico, a pesar de que la composición sensible y vital de lo que hablamos sostiene relaciones importantes, pero complejas, con la técnica. Y constatamos que si bien es fácil explicar la composición técnica en términos mecánicos de causa y efecto, esto se vuelve más difícil en cuanto a la composición propiamente estética, ya que esta última descansa en la producción de un efecto global de carácter eminentemente afectivo, y por tanto, vital.

 

Finalmente, en esta práctica estético-filosófica de composición lo que está en juego, por tanto, es una tarea crítica hacia los presupuestos involucrados en la imagen tradicional que se tiene de la filosofía, apuntando, en primer lugar, a que comenzar a pensar implica, precisamente, abandonar cualquier tipo de presupuesto (Deleuze, 2002). Deleuze (1984, 2007) llama “conceptos cinematográficos” a las imágenes y signos, presentes en las obras cinematográficas, que dan cuenta, inclusive, más que de una conceptualización,  de un cierto tipo de pensamiento en imágenes.

 

Aquí el ejemplo del cine es clave. En la medida que, a partir de esa matriz conceptual, Deleuze (1984) va a plantear que de lo que se trataría el cine es de producir cortes móviles que son lo que él llama justamente “imágenes-movimiento”, las cuales se constituyen como tales en la medida que  están dando cuenta de “otro movimiento”, que es la duración o tiempo impersonal, en el sentido de que es un tiempo no perceptible a nivel de los cuerpos en los cuales se efectúa, o sea, es un tiempo invisible o imperceptible, que sin embargo se presenta  en la imagen misma, pero lo hace como aquel principio que la hace moverse, aquello que le permite ser una imagen moviente. Y aquí hay ciertos procedimientos técnicos involucrados (sobre todo el montaje), lo cual nos hace pensar que, de cierta manera, la composición estética es una suerte de efecto emergente de la composición técnica.

 

Esto marca una diferencia importante entre la producción natural de imágenes que se da en la percepción y la producción de imágenes en el arte. Justamente en la medida que en el arte (algo que es especialmente claro en el cine) las imágenes que se nos presentan ya vienen corregidas técnicamente, es decir, vienen provistas de un movimiento que les es interno, incluso con independencia de que haya alguien percibiéndolas o no. Y eso es un efecto de composición. Esto es lo que permite entender que, finalmente, todo el mundo experimenta la percepción consciente de imágenes, pero no todo el mundo lleva a cabo tan fácilmente la experiencia de la composición propiamente estética involucrada en una obra de arte.

 

 

 

 

 

LIBROS (Edición en Español)

 

 

 

Díaz, Santiago (2014). Arte y Pensamiento en Gilles Deleuze: Una experiencia lúdico-estética más allá de la interpretación.   

 

Deleuze & Guattari (1993). ¿Qué es la filosofía? 

Kant, Immanuel (1876). Crítica del Juicio 

 

Deleuze, Gilles(1984). Imagen-movimiento: Estudios sobre Cine 1 

Deleuze, Gilles (2002). Diferencia y Repetición. 

Deleuze, Gilles (2007). Dos regímenes de locos. 

Deleuze, Gilles (1962). Nietzsche y la Filosofía 

Deleuze, Gilles (2006). Proust y los signos 

 

 

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