El poder y la libertad: una relación paradójica

El poder y la libertad: una relación paradójica

Últimamente se han difundido en medios, algunas posturas y pensamientos estereotipados respecto del abuso y el ejercicio de poder, que son peligrosos en cuanto reducen un fenómeno complejo y además, ponen en cuestionamiento a mujeres, que deciden denunciarlos. Hace unos días atrás, el director chileno Nicolás López, comentaba por instagram sentirse sorprendido por las denuncias de acoso, debido a que “nunca había usado la fuerza con una mujer” y además, “ellas siguieron relacionándose con él de manera voluntaria” (Fuente: eldínamo.cl). Este tipo de cuestionamiento, que ha sido planteado abiertamente por otras personas en medios, confunde el ejercicio de poder y dominación, con la coacción física (Foucault, 1984) y pertenece a ese imaginario que relaciona el poder con la esclavitud. Por el contrario, cuando el esclavo está encadenado, sólo es la cadena la que le permite fugarse. El ejercicio de poder se presenta en cambio, cuando el amo lo libera de las cadenas y aun así, el mecanismo de disciplinamiento lo mantiene en la hacienda, ya sea por las consecuencias o las represalias que derivan del escape. Y es que el poder es relación, en tanto que lo que está involucrado en toda relación de poder es simplemente relación de fuerzas. Lo relevante es entender, que cuánto más poderoso es el poder, con más sigilo opera: las mujeres que son abusadas, no solamente se enfrentan a la acción del abusador, sino que a toda una estructura de dominación patriarcal que condiciona sus acciones; condiciona la posibilidad de denuncia o el mismo reconocimiento del hecho. En otras palabras, el ejercicio de poder tiene como prerrequisito la libertad y sólo puede ser ejercido sobre sujetos que tengan elecciones, que tengan voluntad, pues excluida del todo, se trataría de sólo coerción y violencia. Lo problemático de este tipo de pensamientos estereotipados y peligrosos, es que son los que históricamente perpetúan dinámicas de abuso, las normalizan y aún peor: las invisibilizan.

Desde Foucault toda relación de poder se vincula con la constitución de un cierto saber, al mismo tiempo que todo saber sobrepasa sus propios límites para volverse ejercicio de poder. Y que el saber establezca una relación entre lo visible y lo enunciable que finalmente deviene relación de poder, es lo mismo que decir que una relación entre formas (forma de lo visible y forma de lo enunciable) deviene relación de fuerzas (Deleuze, 1987). Es decir, hay un desplazamiento desde el saber al poder. Y en ese desplazamiento lo que se va a constituir es una relación recíproca entre saber y poder: no hay saber sin poder, no hay poder sin saber.

LIBROS (Edición en español)

Deleuze, Gilles (1987). Foucault

 

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